lunes, 2 de febrero de 2015

Tecnófilos o tecnófobos...

Hoy toca reflexionar sobre estas dos palabrejas tan de moda en los últimos tiempos... y a mí que no me suena bien ninguna de las dos. Quizá sea porque vivimos en una sociedad de etiquetas, pero nada bueno suele acompañar a las palabras derivadas de filia fobia. Y sí, soy consciente de que etimológicamente no tienen por qué ser negativas, pero las connotaciones están ahí, al acecho, innegables. 

En cualquier caso, y si tengo que entrar en el juego, pues diría que no soy ni lo uno ni lo otro... ¿qué lugar ocupamos los que simplemente usamos la tecnología sin dejarnos controlar por ella? ¿Qué etiqueta nos corresponde? Yo uso mi portátil cada día, tanto para cuestiones académicas, como profesiones, como (las más) lúdicas; también uso el móvil, y otros muchos trastos que, para qué negarlo, son tecnología... pero no soy un enfermo de los gadgets, ni de lo último de lo último, ni de lo mejor... uso lo que necesito y lo que puede pagar mi bolsillo (¿600€ por un móvil? ¡¿Nos hemos vuelto locos!?).

Como nos enseña el daoísmo, se trata de usar las cosas sin dejarse cosificar por ellas1; y qué mágica vigencia tienen esas reflexiones de hace más de 5000 años.


PD: ¿Se puede ser tecnofilofóbico?




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[1] Álvarez, José Ramón (1996) El Tao y el arte del gobierno. Buenos Aires: Editorial Almagesto.

martes, 28 de octubre de 2014

Inspiración

El maestro dijo: Si ves un hombre excelente, piensa en ser igual que él. Si ves un hombre que no lo sea, examínate a ti mismo.1

 Sin ninguna duda mi experiencia en Taiwán fue decisiva para mí, no solo como estudiante de una L2, el chino, sino también como (futuro) profesor de español; y es que la oportunidad de viajar a Taiwán me llegó en un momento en el que yo tenía bastante claro que, en caso de cursar mi último año de carrera en Barcelona, dejaría el chino de lado, quizá para siempre, harto como estaba de los profesores que había tenido hasta el momento, de los métodos y materiales que utilizaban, y de la sensación de vacío y desmotivación que me habían dejado más de tres años de estudiar "lo mismo".

Allí tuve la enorme suerte de conocer a la profesora (maestra más bien) Yi-Chun Yang2 (楊逸君), que no solo consiguió devolverme la ilusión por el estudio de la lengua china, sino también inspirarme enormemente gracias a su visión de la enseñanza de segundas lenguas, en muchos aspectos afín a la mía, que por entonces todavía se encontraba en un estadio muy germinal y plagada de intuiciones más que de certezas. 

 Continuará...




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1Suárez, Anne-Helénè (traductora) (1997). Lunyu. Reflexiones y enseñanzas. Barcelona: Kairós.  
 Simplificado: 【十七章】子曰、见贤思齐焉、见不贤而内自省也。
 Tradicional: 【十七章】子曰、見賢思齊焉、見不賢而內自省也。 

 2Transcripción fonética según el sistema Wade-Giles.

martes, 30 de septiembre de 2014

Prueba de funcionamiento

Esta entrada sólo sirve para poder confirmar que todo está funcionando correctamente.

Pues... Estupendo!